El equinoccio de primavera: entre la tradición y los nuevos mitos
¿Realmente nuestros antepasados subían a las pirámides a “cargar energía”?
Resulta que esta tradición tan popular no viene de la época prehispánica, sino de los años setentas… ¡y nació en Estados Unidos! Surgió con el movimiento New Age (Nueva Era), esa corriente que mezclaba filosofías orientales, la búsqueda espiritual y el ambiente hippie de aquella época. Con el tiempo, llegó a México y se fue popularizando hasta convertir nuestras zonas arqueológicas en enormes centros de “recarga energética” cada primavera.

Lo que hoy llamamos primavera, ellos lo conocían como Tlacaxipehualiztli, que significa “renovación de la tierra”. Era un momento para celebrar el renacimiento de la naturaleza y pedir por buenas cosechas. Los rituales estaban llenos de simbolismo y profundo respeto hacia sus dioses, y se realizaban en la cima de los templos, pero solo los sacerdotes tenían acceso a esas partes altas. El pueblo observaba desde abajo, en las plazas.
Eran ceremonias comunitarias muy serias, enfocadas en agradecer y pedir equilibrio para la naturaleza, no en buscar beneficios personales o “energía” individual.
Su calendario estaba mucho más enfocado en los solsticios y en el inicio de las temporadas de lluvias, porque de eso dependían las cosechas y la supervivencia.

Y recuerda: si lo que buscas es sentirte lleno de energía, el mejor lugar puede ser cualquier rincón de la naturaleza, un buen paseo al aire libre o simplemente, nada más mexicano que un delicioso chocolate caliente (¡100% prehispánico!) o unos buenos tacos, como sugiere un arqueólogo.
