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ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE CÓMO USAMOS EL AGUA

En el Siglo XXI aparece, en los servicios de agua potable, la necesidad de definir parámetros claros frente al uso del agua alrededor del mundo. Debido a las grandes diferencias entre ellos, un uso eficiente y responsable se contrapone a un uso depredador o desinteresado.

Desde hace un par de décadas, el uso del agua potable se encuentra en el centro de las miradas de las sociedades modernas. Se descuenta que, en el proceso de producción del agua potable, se hacen todos los esfuerzos para una generación de producto eficiente y responsable.

Puerto Vallarta posee, al día de hoy, una muy buena imagen en este sentido, con premios y distinciones a nivel nacional e internacional. Pero en las actitudes de consumo, es en donde aparece el uso bueno o malo, responsable o desinteresado, ligado a los entornos físico, económico, social y cultural.

La idea y cosmovisión que tenemos frente al agua, hace que se trate de reconocer una transformación desde la concepción, modo de vida y medio vital, hacia un concepto social que, desde los años 70, se relaciona con la sustentabilidad.

Los modos de relación frente a la producción y consumo del agua potable los podemos ordenar en cuatro puntos básicos que apuntan a nuestra raíz, la vida, el interés general y el desarrollo. Los dos primeros relacionados a lo étnico, la tradición y la salud. Los dos últimos relacionados a los servicios y el crecimiento económico.

Una cultura de consumo del agua debe utilizar la concientización para complementar los cuatro puntos anteriores: tradición, salud, servicios y crecimiento.

La única forma de generar una conciencia frente al uso del agua que llega a nuestros hogares, empresas y campos, es generar un conjunto de medidas y saberes que se conviertan en la posibilidad de difusión continúa de políticas del uso del agua, con diversidad en materiales y medios. El fortalecimiento en áreas de la educación, en especial de niños y jóvenes, dará la seguridad de alcanzar a todos los usuarios, incluso las áreas rurales, familia, empresa, comercios, restaurantes, instituciones educativas y hoteles.

Ahorro, conciencia de uso, reutilización, desperdicio, ignorancia e indiferencia deben ser las principales temáticas.

Por ejemplo, la reutilización de aguas residuales urbanas podría favorecer a la agricultura y disminuir la presión sobre los recursos naturales. Hoy, la mayoría de las aguas residuales se vierten, al mar o a los cursos de los ríos, sin ser aprovechadas.

El consumo de agua potable para una vivienda de una familia de clase media, de 4 integrantes, en una ciudad como la nuestra, supera los 1000 litros por día.

Por su situación geográfica y sus lluvias estacionales, Puerto Vallarta es un lugar con gran potencial para la captación de aguas de lluvia, con el potencial de poder recolectar, en un metro cuadrado de techo de cada una de sus viviendas, centenas de litros de agua de lluvia al año; pero para ello, no existen políticas claras.

Un uso responsable del agua potable haría de Puerto Vallarta el verdadero paraíso que todos queremos habitar, con suficiente elemento para una vida digna, sana y disfrutable. ¿Y qué tal si pudiéramos contar con brigadas de guardianes y un observatorio ciudadano sobre el uso del agua potable en la ciudad? Este podría ser el primer paso para convertirnos en distinguidos vallartenses y usuarios responsables. Con ello destacaríamos entre todos los lugares turísticos, por el papel preponderante del cuidado de nuestro entorno y de nuestros recursos naturales.

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