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La Cigüeña Americana

Si ves un grupo de zopilotes volando en lo alto y todos se ven negros, pero entre ellos unas
cuantas aves son blancas, es posible que estés viendo a la Cigüeña Americana (Mycteria americana), que disfruta de planear en círculos junto a estas aves. A veces, después de un
rato, parece cansarse de convivir y se aleja de los carroñeros para desplazarse
probablemente hacia sus sitios de alimentación.

Ahora que pararon las lluvias y los niveles de agua han bajado, es el momento para que esta
ave prospere, ya que tiene una forma de alimentación bastante interesante. Camina con sus
largas patas lentamente entre las aguas someras, donde se concentran peces, anfibios,
moluscos y crustáceos. Agacha la cabeza para sumergir su gran pico, el cual mantiene
abierto hasta que toca a su presa, momento en que lo cierra de inmediato. Una vez atrapada,
eleva la cabeza y lanza su alimento hacia atrás para lograr engullirlo.

Si no sabes apreciar la belleza única de algunas aves, al verla pensarás que es fea. No es
grácil como el flamenco, no es colorida como la guacamaya ni tiene el canto del cenzontle.
Solo un cuerpo cubierto de plumas blancas, alas negras y una cabeza y cuello desnudos que le dan un aspecto rugoso, como de roca o madera. Además, cuenta con un pico largo,
grueso y ligeramente curvo que le facilita capturar su preciado alimento. A mi parecer,
estas características le dan un aspecto similar al de los zopilotes; quizá, cuando se
encuentran en vuelo, uno podría pensar que son primos lejanos.

Pero en realidad, la Cigüeña Americana es muy especial, pues es la única especie de
cigüeña nativa del continente. Se distribuye desde Argentina hasta el sur de Estados
Unidos.

Tiene una relación con los cocodrilos en la que ambos salen beneficiados. Construye sus
voluminosos nidos en la copa de árboles rodeados de agua, ya sea dulce o salobre. Lo
cocodrilos rondan estos sitios de anidación porque cualquier cosa que caiga de ellos es
alimento seguro. ¿Por qué un ave construiría su casa sobre el peligro? Pues el cocodrilo, sin
saberlo, es depredador y protector de los inquilinos del piso de arriba: su imponente
presencia ahuyenta a cualquier otro carnívoro que piense en los polluelos como platillo
principal.

Lamentablemente, el cambio climático y la sobreexplotación del agua han alterado los
ciclos del vital líquido, y en algunas zonas donde se alimenta ya no existe el recurso, o las
inundaciones se adelantan y mantienen altos niveles de profundidad, convirtiéndose en una
barrera para que estas aves puedan alimentarse. Esta especie no sabe bucear; su técnica es
ancestral. Sin las condiciones necesarias, es imposible alimentar a sus crías, razón por la
cual los sitios de anidación se han ido reduciendo cada vez más.

El éxito reproductivo de esta ave depende de la restauración de sus hábitats; de lo contrario,
su perpetuidad se verá vulnerada.

Por: SuperCrab Sapiens

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